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sábado, 26 de noviembre de 2011

Cuando hable sólo el Corazón... Por Elena Savalza

¡Vaya, vaya!

Aquí estoy, otra vez, tratando de encontrar la pieza que falta para volver a funcionar de una forma medianamente normal o, por lo menos, conforme a la rutina que aún llevaba hasta hace unas semanas.

Por segundo viernes consecutivo mi noche, que pintaba como “buena”, terminó hecha un desastre. Lo último que quisiera  recordar de ayer, fue la forma en que azoté dos puertas negras en menos de 5 minutos: primero, la de su coche; después, la de mi casa.

Y es que tengo que admitir que el principal enemigo y temible Monstruo del Egocentrismo, abordado en varias entradas hace algunos meses, no se ha ido: sigue aquí, sigue presente y parece que, cada día, mejor instalado dentro de mí, donde encontró un hotel de lujo con todo incluido, que le brinda todas las comodidades como para que no quiera abandonarme.

Después del “azotón” de puertas, unas palabras aclaratorias escritas en su bandeja de entrada, lo más serenamente posible, para mi estado de ánimo, así como unas lágrimas que no supe de dónde venían y que hacía mucho que no derramaba, pero que me ayudaron a cansarme y a dormir, despierto hoy y mi estómago se siente extraño. No había mariposas ni murciélagos dentro de él, pero definitivamente algo, que las lágrimas de hacía algunas horas no consiguieron erradicar, le estorbaba y había que sacarlo de allí.

Mientras, la computadora y el montón de papeles sobre la mesa me recordaban que tengo trabajo pendiente para hacer en casa; entre ellos, un artículo qué escribir, un informe qué presentar el lunes a primera hora, varios documentos por terminar, el plan de acción para una auditoría, la preparación de otra… y todo para el bendito lunes, que será un día bastante intenso.

Existiendo esta presión, lo normal es que cualquier malestar se solidarice con mi cerebro y se haga a un lado para que yo me pueda concentrar en mi trabajo. Pero hoy, simplemente es imposible… (¿Dije “imposible”?).

Así que ante esta imposibilidad que ni Alicia en el País de las Maravillas, con todo y su espada, hubiese podido enfrentar, decido que tengo que escribir sobre ello, como terapia gratuita (o exorcismo de demonios, como diría Richard).
Sin embargo, al abrir la hoja de Word, mis dedos, el teclado y mi cerebro no logran llevar a cabo un buen trabajo en equipo: estaba igual que como empecé, pero con una especie de nudo paseándose libremente desde mi garganta hasta mi estómago…

Distraída, enojada, con los ojos un poquito rojos, malestar estomacal y con ganas de no ser yo en este momento, me preparo un café y enciendo la televisión, sin encontrar nada que me interesara. Entonces viene, otra vez, la computadora: correos, chat, Twitter y Facebook.

Pongo música y, de pronto, se me aparece en la lista de reproducción una canción que hacía mucho tiempo que no escuchaba: “¿Por qué hablamos?” (Ricardo Arjona y Ednita Nazario). http://www.youtube.com/watch?v=MTI6S9cm_10


“… Y te quiero y me quieres, pero somos más idiotas que sensatos. Y aparece otro día y nos van quedando llagas incurables de esta maldita enfermedad de hablar de más…”

Pienso, al escuchar esa parte, en lo irónica que puede ser la vida cuando se trata de relaciones (así se llamen “nada”) y de cómo las cosas que decimos, las que actuamos e incluso las que callamos, pueden darle en la torre a algo que debiera ser mucho más sencillo si tan solo aprendieramos a comunicarnos desde el corazón.

En eso, como bajado del cielo, un angelote que un día me dijo que, de aparecer en este blog, lo llamara Vampiro “nomeacuerdoqué”, pero que en realidad se llama Rubén y es uno de los chicos más inteligentes, sensibles, divertidos, respetuosos y caballerosos que conozco (y con sonrisa linda, por si fuera poco), comienza a hablarme y empezamos una interesante charla.

Y, como siempre, hablar con Rubén me ayuda a ponerme un espejo emocional enfrente, por lo que, después de una agradable charla con él, escribir resulta mucho más fácil (De hecho, varias de mis entradas favoritas las he escrito después de hablar con él).

Hablábamos de lo que el EGO hace en las personas y de cómo dificulta mostrar tu verdadera cara, solamente por el afán de evidenciar tener siempre la razón y de salirte con la tuya.

Siempre he tenido ese defecto de carácter. Le puedo echar la culpa a la astrología eternamente y renegar porque nací LEO (se supone que los nacidos bajo mi signo somos así: vanidosos, caprichosos, que nos encanta llamar la atención, que siempre queremos tener la razón, de carácter fuerte, obstinados y otras cuantas linduras que me tardaría en describir). Pero la verdad es que, en los últimos días, esta parte de mí, tan arraigada, me ha dado varios dolores de cabeza: desde lastimar, sin querer, a gente que quiero, al grado de que casi pierdo a dos de mis mejores amigas por ello, hasta la incapacidad total de comunicar lo que realmente necesito y romper acuerdos previos por callar mis verdaderos deseos.

… Porque definitivamente cuando el ego grita, el corazón tiene que callar…

Y entonces encuentro a mi lado frívolo, cínico y ególatra peleando con mi lado humano, sensible y capaz de sentir, de querer y de creer…

Recuerdo que tengo más virtudes que vicios, pero que a veces mis vicios se empeñan tanto en sobresalir, que opacan a  mis virtudes más evidentes.

Recuerdo que hay mucho más allá de la piel, de los músculos y de los huesos; algo que las radiografías, resonancias o tomografías no me permitirían descubrir ni aunque las pudiera interpretar.

Recuerdo que el corazón habla más bajito que el ego, por lo que necesito callar a uno para escuchar al otro.

Pienso que, quienes de verdad me quieren, me aceptarán a pesar de eso. Que mi familia y mis verdaderos amigos (mis hermanitos por elección), estarán aquí… incluso cuando los demás, los que lleguen y se vayan sin penas ni gloria, se hayan retirado ya.

Y me imagino que, sólo por un momento, las apariencias no importarán. Que no siempre tendré la razón y que podré reconocer mis errores y seguir siendo persona.

Y equivocarse no será tan malo y llorar no me hará cobarde ni débil…

Me imagino también, que en el momento que deje de escudarme en comentarios sarcásticos y despectivos y me permita ser simplemente yo: sin maquillaje, con arrugas, cicatrices y el pelo desordenado, dejaré de ser presa de mis propios miedos.

Y enamorarme e ilusionarme no será como aventarme de un avión sin el paracaídas puesto, porque siempre habrá tierra firme donde pueda caer de pie…

Me imagino que mientras menos me empeñe en ser perfecta, más podré disfrutar del proceso, porque quizá la felicidad sea inversamente proporcional a la perfección.

Pienso en la probabilidad de que, de verdad, esa sea mi naturaleza y que quizá, cuando deje de pelearme con ella y simplemente fluya con la vida, dejaré de azotar puertas negras, perseguir imposibles y enojarme por tonterías…

Entonces podré hablar de corazón a corazón y no de ego a corazón, o peor aún, de ego a ego…

O a lo mejor, mi corazón aprenderá a doblar otros egos o a no dejarlos entrar, porque no caerá en sus propias trampas...

Y podré permitirle a mi corazón ciertas atribuciones que recientemente no le he dado…

Y podré confiar en que la magia existe y la volveré a sentir dentro de mí…

Quizá en ese momento, cuando no me importen tanto las apariencias, cuando equivocarse no sea una tragedia y cuando perder no sea un desastre, podré lograr cosas que hasta el momento se me han negado…
Quizá entonces y sólo entonces... podré hacer que las piedras sangren...

Believing to live!
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jueves, 6 de octubre de 2011

"Cerrado por Remodelación"... Por Elena Savalza

Hace unos días, cuando regresábamos del cine después de ver “Loco y Estúpido Amor”, con Ámbar y Ricardo (por cierto, muy recomendable… Se reirán horrores si la ven), le comentaba a Ámbar que estaba pasando por una especie de “sequía lingüística” de esas que me dan muy seguido, sobre todo cuando tengo muchas cosas en las cuales pensar.

Pero, como buena escritora aficionada, sé que la mejor forma de comenzar es con la primera línea y lo demás fluirá solo, así que veamos qué sale…

Estoy comiendo hoy en el Simplemente Deli de Colima, después de una mañana de trabajo no muy productiva y pensando en el montón de cosas que podría estar haciendo si me hubiera quedado en Manzanillo y de las cuales desde acá no me puedo ocupar.

De pronto me pongo a observar los andamios de los chicos que están en la parte de afuera haciendo arreglos a la fachada del lugar y, entre tweet y tweet, me dan ganas de escribir.

Viendo a los albañiles, recuerdo la infinidad de veces que he visto cómo de pronto, en algún local, cuando hay gente trabajando en la construcción, aparecen letreros o cintas diciendo algo como esto:

“Precaución: Cerrado por Remodelación”

Pues ayer, me pasó algo así…

Resulta que un chico me hizo una pregunta que no estoy acostumbrada a responder:

¿Qué dice el amor para Elena ahora?

Normalmente me caracteriza una bien entrenada elocuencia, a fuerza de tanto escribir, no solamente entradas para el blog, sino también en mi trabajo habitual como Consultor, Instructor o Auditor.

Sin embargo, a pesar de estar acostumbrada a que la gente me lea y me escuche y de igual forma, a leer y a escuchar tanto como puedo absorber para aprender, muy pocas veces me detengo a escuchar con todos los sentidos a mi corazón y mucho menos, al amor.

Sé cuándo duele, porque normalmente lloro. Pero… ¿de verdad lo escucho?

Ayer contesté lo primero que vino a mi mente, cuando este chico me preguntó qué decía el amor para mí. Le dije que por el momento no me hablaba, porque estaba demasiado ocupado dándole tiempo al trabajo, que requería muchísimo más de mi energía y mi concentración que el amor, el cual pasaba, por el momento ,a segundo término.

Me dijo que, probablemente, el amor me estuviera hablando, pero que quizá yo no le estaba dando la continuidad y el seguimiento que necesitaba. Y lo sé, absolutamente nada en esta vida se logra sin seguimiento…

Siguiendo con mi coraza de autodefensa, le dije que el único “proyecto inconcluso” en cuestión de amor, que tenía en este momento, ya no era rentable ni factible, por lo cual ya tenía que pasar desde hace tiempo al archivo muerto, aunque insistiera en levantar la voz dentro de mi corazón.

Pero de verdad… ¿sólo eso me dice el amor?

Hace un momento, de improviso, como muchas veces nos habla,  al ver a los albañiles trabajando, encontré la respuesta:

Muchas veces tratamos de “cerrar el corazón” por someterlo a un proceso de “remodelación”, del cual no tenemos muchas veces un “plano asertivo”, por lo cual sucede también que en la mayor parte de las ocasiones esa remodelación nunca termine.

Entonces, el corazón permanece indefinidamente “cerrado por remodelación”… sin tener fecha de reapertura.

Sin embargo, para que el corazón pueda ser “habitado” por el amor, debe tener ciertas condiciones de seguridad y comodidad. Así como nosotros no podríamos vivir en una casa en ruinas o eternamente en construcción por temor a que se nos viniera encima, tampoco el amor puede habitar en un corazón que no está listo.

Y el mío, desde hace mucho tiempo, se encuentra “cerrado por remodelación”… solamente que esta remodelación, ya duró más tiempo de lo previsto, porque ni siquiera tenía un plan para ello (y no lo tengo ahora), pero más aún, porque ni siquiera me había atrevido a reconocerlo, hasta que mi amigo me encaró con esta pregunta.

Y bueno… aunque mi corazón siga teniendo cintas de “precaución” y siga habiendo andamios por todas partes, mi propósito hoy es que, en algún momento, estará listo para una reapertura.

Muchas veces el cerrar el corazón pudiera ser lo más seguro sobre todo cuando nos ha ocurrido un "desastre", sin embargo, un corazón permanentemente en “obra negra” termina por abandonarse.

Debemos aprender, que cada día la vida, el tiempo, la gente o nosotros mismos, provocamos ciertas fisuras o desperfectos en nuestro corazón, eso es inevitable: todo se deteriora por el uso, pero también, por el des-uso. Un corazón sin usarse, termina por ser una propiedad en ruinas, que nadie quiere ni puede habitar.

Lo más importante, es que cada una de esas fisuras puede tener arreglo, todo es cuestión de querer…

Así que, si tú como yo, tienes puesto en tu corazón un letrero de “Precaución: Cerrado por Remodelación”, te invito a que de una vez por todas, comiences la reconstrucción y por fin, te decidas a habitarlo de nuevo.

¡Nos leemos pronto y muchas gracias por seguirnos!

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viernes, 23 de septiembre de 2011

"Derecho de Admisión"... Por Elena Savalza

Amo Manzanillo, sin duda. Ese Manzanillo que rompe con todos los pronósticos y que se niega a admitir a “Hilary” por mucho que los reportes meteorológicos digan que a esta hora, debería estar lloviendo, con alto oleaje y con fuertes ráfagas de viento.

Hoy tengo que tomar como sede el VIPS, porque no me da tiempo de comer en casa (de preparar, sobre todo) y porque, además, muero de ganas de unas crepas. Así que en este caso, la falta de tiempo es un pretexto que decido usar a mi favor.

Mientras espero que me tomen mi orden, aprovecho la tranquilidad que todavía se siente en este pasillo del restaurante, para escribir todas las cosas que traigo en la cabeza desde anoche y parte de la mañana de hoy.

Desde que escribo en este blog, me han pasado cosas padrísimas. Me he liberado de miedos (Monstruos), he expresado mis ideas, conocido gente fabulosa y mi cuenta de amigos en Facebook y seguidores en Twitter, ha crecido infinitamente, lo que me ha permitido conocer muchísimas más ideas y opiniones que han enriquecido mi forma de pensar.

Sin embargo, hoy quiero platicarles de la lección más importante que he aprendido a través de la escritura como forma de poner en orden mis ideas y sentimientos, sobre nuestro tema favorito, el amor:

“El corazón no se reserva el derecho de admisión”

¿Cómo llegué a esta conclusión? Muy sencillo:

Anoche pase un muy buen momento con el chico que mi corazón reconoce como “equivocado”, pero que actualmente, mi cuerpo encuentra bastante “adecuado” (¡Ups!... ¿Lo dije?).

Hoy por la mañana, a pesar de la resistencia a levantarme debido a la enorme desvelada que sentía (por obvias razones), no pude menos que disfrutar enormemente la conversación con uno de los chicos más interesantes que he conocido recientemente y al cual, mi cerebro podría reconocer como “el adecuado”, a pesar de que si le pregunto a mi corazón o a mi cuerpo, lo reconocerían como “el equivocado” (No me pregunten por qué, pero así funciona).

Y entonces, con el grato sabor de boca por las ideas compartidas con este chico que verdaderamente me pone a pensar y que reta a mi cerebro a ponerse a su nivel; y, con los recuerdos de los besos y caricias compartidas con el que anoche me hacía recordar la diferencia biológica básica entre “niño” y “niña”, volteo con mi corazón y le pregunto con la mayor sinceridad que puedo, al fin que sé que con él no puedo andarme por las ramas: “¿Tú qué opinas?”

Y el corazón opinó: pero su respuesta, ya la conozco y ya la podrán adivinar…

Muchas veces el corazón ama a quien menos méritos ha hecho para “conseguir el favor de nuestro amor" (¿Leíste Ámbar?), dicho con todo sarcasmo, pues creo que el amor no se condiciona, se da o no se da.

Sin embargo, el amar a una persona no implica necesariamente que puedas construir una relación duradera y satisfactoria con ella. A veces, simplemente ésta no es “factible” por distintos factores que nada tienen que ver con el amor o la falta de.

Lo que sí tenemos que tener en claro, es que construir una relación es cosa de dos y que siempre es importante establecer para nosotros mismos qué es lo que queremos para una relación de pareja, qué es lo que no queremos y que estamos dispuestos a aportar (y en ocasiones, sacrificar y ceder) para que ésta se desenvuelva de manera exitosa.

Es muy importante el amor en una relación de pareja, sin embargo, al darle paso a la razón, también debemos de tener en cuenta muchos otros aspectos que son más bien de lógica y de “conveniencia”, aunque la palabra suene fuerte; sin dejar de lado, el buen sexo (¡por supuesto!).



Mi conclusión de este medio día, tal como se lo platiqué a Ámbar mientras charlábamos un poco hoy, es que es verdaderamente afortunada la persona que, además de sentir amor, logra llegar a buenos acuerdos que le permitan llevar una relación de pareja armoniosa y constructiva. Si esto además, viene acompañado de unas muy buenas sesiones sobre el colchón… ¡se ganó la lotería!

Pero no le podemos poner al corazón la leyenda de “NRDA” (Nos Reservamos el Derecho de Admisión) como en los antros. El amor, simplemente no la respeta.

Debemos permitirnos sentir, conocer y vibrar con toda la gama de sensaciones que el estar enamorados nos produce. Si es o no, la persona “conveniente” para nuestra vida, eso lo decidirá nuestra razón, independientemente de lo que el corazón llegue a sentir y entonces estará en nosotros, la difícil decisión de saber a quién escuchar.

Por lo tanto hoy, sin reservarme el “derecho de admisión”, decido disfrutar del AMOR que mi corazón siente y sentirá por siempre por Aquél con quien la razón, el destino, la vida, las circunstancias o Dios, no quiso que construyéramos juntos un futuro.

También decido, no sentirme culpable por disfrutar del sexo con quien, en este momento, despierta todas esas tan agradables sensaciones en mi cuerpo.

Y tampoco me culpo, por disfrutar de la compañía y del agradable reto que representa para mi intelecto, de quien de forma tan inteligente y sensible, mantiene mi cerebro corriendo con toda velocidad.

Lo que no me permito, es ponerle una barrera a mis sentimientos, mis emociones y mis sensaciones, disfrazada de objetividad, prejuicios o dudas. Porque hoy sé, que equivocarse solamente es opción, de quien que se arriesga a vivir...

Gracias por seguirnos leyendo y, muy en especial, por compartir nuestros enlaces…

¡Hasta la próxima!

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jueves, 8 de septiembre de 2011

¿Cómo seguirte amando?... Por Elena Savalza

Estoy en el lugar menos romántico para escribir. Definitivamente, una terminal de autobuses mientras espero el que me llevará de regreso a mi casa, después de un largo y ajetreado día de trabajo, no debe ser el lugar propicio para sentir y pensar, lo que en estos momentos mi corazón siente y mi cabeza no deja de repetirme…

La televisión de la sala fría, por el clima artificial que congela mis huesos, muestra las escenas de las Torres Gemelas al caer, hace 10 años en la ciudad de Nueva York, en aquel fatídico Septiembre 11, que la humanidad jamás olvidará. En fin, hasta el Discovery Channel, requiere un poco más de rating de vez en cuando.

Pero, a pesar de todo, solamente tengo una cosa en mi cabeza: ¿Cómo seguirte amando?...
Sin que me duela, sin perturbar tu vida, sin detener la mía.  Sin que el mundo crea que pierdo inútilmente mi tiempo y mi energía…


¿Cómo seguirte amando sin que surja de nuevo la esperanza de volver a estar contigo?

 ¿Cómo seguirte amando a pesar del tiempo, la distancia, el amor, el desamor, el rencor, el dolor, las heridas, el perdón, las cicatrices, los años…?
¿Cómo seguirte amando, si la vida pasa frente a mis ojos y cada día se ve más lejana la posibilidad de volver a verte?

¿Cómo seguirte amando sin notar tu ausencia?

¿Cómo pedirle a Dios las fuerzas para comenzar una nueva historia contigo, en donde ya no estés conmigo?

¿Cómo seguirte amando y dejarte ir… por enésima vez?
¿Cómo seguirte amando y conformarme sólo con el amor que siento?

¿Cómo seguirte amando y entregar mi cuerpo, mis besos y mis caricias a otro cuerpo donde inútilmente trato de encontrarte?

¿Cómo despertar de nuevo y no ver tu rostro sobre la almohada de al lado?
¿Cómo seguirte amando y convencerme de que está bien?

¿Cómo le digo a mi corazón que así es como tenía que ser?

¿Cómo…?

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jueves, 16 de junio de 2011

Los extremos rompen más el corazón... Por Fernanda Vieyra

Muchas veces me pregunte por qué Jimena, mi amiga - hermana mexicana tenia tan mala suerte con los hombres.  Si bien, me he cruzado con decenas de estúpidos en mi vida, siendo ya una mujer grande las cosas se tornan algo más difíciles y una se pone algo más exigente. Pero ella es perfecta: joven, dulce, hermosísima, cariñosa, atenta y muy inteligente y aun así  siempre se cruza con cabrones mal paridos que la dejan con el corazón roto y lágrimas para regar los jardines del Palacio de Versalles.
Fue en uno de esos momentos de pensamiento vagabundo, cuando empecé casi sin darme cuenta a comparar a los hombres mexicanos (al menos los que yo conozco) con los argentinos y me di cuenta que quizás el efecto de los chicos del norte sea más devastador por la siguiente razón: son más bipolares.
Los argentinos son, en su mayoría, mucho menos demostrativos, efusivos y cariñosos que los del resto de Latinoamérica. He tenido novios chilenos, he coqueteado con colombianos, venezolanos y mexicanos, y definitivamente éstos son mucho más espontáneos en sus demostraciones de afecto, más latinos.
En cambio el argentino es más creído, más soberbio y por lejos, más frío y menos atento. Entonces cuando empiezan a portarse como cabrones, pues no es sorpresa. Todo les "pasa por pelotas", nosotras somos las dramáticas, las que tomamos todo muy a pecho, las que recordamos todos. Ellos son “Buda en la Montaña”.
En cambio los mexicanos (vuelvo a ellos por mi amiga) son absolutamente cariñosos ¡hasta empalagar!... mientras les dura.
Te escriben unos mensajes que a mí me hicieron preguntar más de una vez: "¿estará ebrio?" y parecieran no tener vergüenza de mostrar su sensibilidad en público etc. Perooooo... (SIEMPRE HAY UN PERO) cuando estas espasmódicas muestras de afecto hacen cortocircuito (generalmente cuando ya te tienen en su manita)… ¡Plop! aparece el presumido y frio que al grito de "¡te calmasssssss!" te deja con la palabra en la boca y las glándulas lagrimales al borde del estallido.

Es por eso que duele más, porque la reacción es más extrema, van de un punto al otro… y para colmo las mexicanas no son tan "chinchudas" como nosotras. Al menos en mi humilde opinión, y comparadas con el resto de Latinoamérica también, las argentinas somos más punzantes, abrasivas y definitivamente cabronas. En cambio las mexicanas tienen ese no se que... tan dulce que me dan ganas de decirles: ¡AYYYY CHICAS, YA MANDENLOS A…! Pero claro, cuando yo lo hago los “Señores DF” me llaman: sentida, grosera, sangrona, etc… ¡CUANDO NO HAGO MAS QUE DECIRLES LAS VERDADES EN LA CARA!
Por eso he llegado a la conclusión querida “Sister” y quien me lea, que debes hacerte más fuerte y menos demostrativa. Entiende que los hombres se la pasan tendiendo trampas invisibles pero trampas al fin. Nunca están del todo seguros, nunca saben muy bien lo que quieren y son más imprevisibles que las erupciones volcánicas del universo completo. Todo muy lindo: las canciones de corazones partidos de Maná y los boleros de Luis Miguel, los chicos de Camila y los de Motel, con sus románticas letras. Las flores, los bombones, lo que sea... ¡¡Pero ojo al piojo!! Como decimos aquí: “Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”.
Parecidas o diferentes, sentidas o sensibles, todas las mujeres merecemos un hombre de verdad, que nos quieras mas allá del envase. Con nuestros defectos y nuestras virtudes, que respete nuestros tiempos, que no se asuste ante nuestras lágrimas y que esté cuando lo necesitamos y cuando no... También. Que nos sea fiel y sincero, que no se escape antes los problemas y que no quiera arreglar los errores con sexo o flores. Eso no sirve amigas ¡de verdad!...
Puede que haya desarrollado un poco de cinismo, pero en lo profundo de mi corazón aún presiento que él está llegando y así también llegará el correcto a tu vida. Como llegó a la de Eva, mi amiga adorable y a la de muchas más...
Solo es cuestión de tiempo... y sobre todo, es cuestión de fe...
Sister y todas las que me leyeron… aquí estoy. Carrie ha vuelto...
A las mexicanas… LAS AMO... son lo más lindo que conocí en la vida…
A Eva... ¿qué puedo decirte?... AMO TU HISTORIA DE AMORRRR... y a vos “Sister” de mi corazón… PUES YA DEJATE DE QUERER SACAR JUGO DE LIMONES SECOS, TIRALE UN FLORERAZO POR LA CABEZA... ¡Y A BAILAR!... QUE LA VIDA TAMBIEN TIENE SU PROPIA COREOGRAFIA Y AUNQUE COMPLICADA, CUANDO SUBAS AL ESCENARIO SERA PERFECTA…
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lunes, 18 de abril de 2011

Advertencia: Nada es lo que ellos quieren... Por Fernie Cooper

Al principio pensaba que ser inteligente era lo más importante, hasta que me di cuenta que poco valía serlo a los ojos de los hombres. Después, siendo  fea, pensé que la belleza era la llave. Sin embargo cuando me convertí en lo que soy, me di cuenta que mi cuerpo no era el adecuado. Entonces supe que un buen cuerpo valía más que una cara bonita y me esforcé por llegar a mi peso ideal a fuerza de dietas y gimnasia.

Pensé que ser sana, saludable, culta, viajada, pensante, intelectual, no tener divorcios sobre mis espaldas, ni hijos de soltera, ni ex molestos, ni dramas personales, serian el password a la aceptación de cualquier hombre sensato. Sin embargo era muy seria, entonces me hice más divertida y me esforcé por encontrarle la gracia a conversaciones que en otros momentos me hubieran provocado hacerme un harakiri.

Faltaba un detalle: tenia que ser buena en la cama. Y sí, los hombres se atan a la pata de tu cama mas rápido que a una libreta de matrimonio. Y lo fui…y fui eso y mucho más.

Y ahora, cuando había encontrado todos los passwords resulta que nada de esto sirve. Y me dejan a un lado, cuando en otro momento no dudaron en elegir a una enana con mas tetas que espalda y cuya indumentaria nos recordaría sin mayor esfuerzo a las chicas que deambulan por la zona roja de cualquier metrópoli. La misma que tiene menos clase que un ladrillo, de sexualidad dudosa y la  moral tan limpia como un mar con derrame de petróleo. Una tipa con hijos que tuvo a los 15 años… y con los cuales ahora va a las discos.

Y él lo admitió, me dijo: " Esta bien, sí, vos sos bonita y tenés mejor cuerpo… y todo lo demás. Pero algo le debo haber visto a ella y no me importo que tuviera esa " facha" como decís vos. Sos tan superficial que me resultas repulsiva."

¡Exacto! algo vio en ella que no vio en mi, algo que me dejó abatida después de la contienda hace meses y que hoy con esa frase apuntando a mi yugular, vuelve a hacerme sentir como una idiota. Sacude de raíz mi autoestima, desbarata todo sentido de lógica en mi corazón. Pero ¿qué digo? Si el corazón no tiene lógica y aunque mis amigas lo odien con la misma fuerza que un tsunami, mi ceguera era tal que lo acepté todo… Y termine convirtiéndome en una triste caricatura de todo lo que jamás quise ser… Y me dejé subestimar y traté de comprender lo incomprensible y perdonar lo imperdonable.

Y ahora estoy aquí… yo, la superficial, la repulsiva, la loca de remate, que ayer cuando escuchó la estúpida pregunta tardíamente hecha y con cierto dejo de ironía:" Pero Fer... ¿vos querías ser mi novia?" … no supo si reír ante tamaña estupidez o llorar hasta quedarse sin lágrimas. Y que hoy, con toda la furia que contiene el enojo con uno mismo, aún enfrento el mundo con una sonrisa…porque nadie tiene la culpa de mi idiotez…

sábado, 16 de abril de 2011

Decisiones del Corazon!.. Por Wendy Gonzalez

3:33 AM… Aun sigo sin poder dormir, los recuerdos llegan a mi mente y me hacen sollozar mientras trato de borrar tu rostro de mis memorias, tu sonrisa de mis ojos y tus labios de los míos..
Han pasado más de 6 horas y no puedo conciliar lo que está sucediendo, como es que te creí!, como es que cedí!... porque quite la barrera que siempre me había protegido ante todas las tempestades del mundo?, porque le hice caso a mi corazón y no a mi conciencia? Después de todo, mi sexto sentido tenía razón... algo estaba mal dentro del mundo de fantasía que me hacías sumergir, mientras estaba junto a ti!
El dia de hoy, puedo comprender que realmente deseas estar junto a mí, simplemente el universo está conspirando en contra de esto, tú no eres para mí!
Que es lo peor.. que no te esperaba, que no te buscaba, jamás te desee… porque me abrí? Miles de preguntas que no puedo responder aun, que mi cabeza esta tan caliente de la rabia que me hace sentir tu engaño, lo peor de todo es que no te odio, y me siento herida, no por que sienta demasiado, si no porque espere mas de ti.. De tus promesas falsas… de tus castillos de aire..
Siempre he creído en la intervención divina, en ese ser supremo que me da más de lo que puedo creer y recibir, cada noche y cada mañana, pedía que un evento surgiera pronto, el cual definiera esta relación tan increíble, tan perfecta, pues eres lo que siempre había buscado, ese protector implacable que deja cosas al lado para hacerme relevante en sí mismo. Pero esta nunca llego a mi llamado.. Todo seguía su curso, todo seguía siendo genial.
Hoy me dices que me quieres, que perderme esta lejos de lo que buscas, y tus deseos de no lastimarme no funcionaron! Es por eso que jamás entrego lo que soy, me he dado cuenta que soy demasiado vulnerable y frágil, aunque muchos dicen admirarme, y amarme…. Ellos no son tu!
Hoy.. 5:39 AM.. me doy cuenta, que deseo tenerte, egoístamente solo para mi, que deseo compartir todo lo que soy y lo que tengo contigo, que seas parte de mi universo, que seas el primer aliento en la mañana, y la luz de mi ventana, que estés junto a mí en cada momento, pero mis lagunas emocionales, solo son un duelo más.
Necesito encontrar el real equilibrio, tenerte o dejarte ir? Tú dices respetar mi decisión, y no puedo competir con lo que ya hay en ti…
Quizás, debo enfocarme en lo que realmente es mío, e irme al final del mundo a conquistarlo como siempre he deseado… pero sola!
Pero realmente quiero entregarte mis sueños, mis ilusiones, mis proyectos, aprender junto a ti y conocer lo que para mí siempre ha sido un agujero negro, saciar mi sed de todo conocimiento posible, pero junto a ti.

Lo único que puedo perdí hoy, es paridad para decidir…. Una pequeña ayuda, no me seria mal.. Dios... Dame la respuesta!!!!
Así... Como hoy describo por primera vez mi corazón, siendo totalmente transparente, dejando de ser la frívola que siempre fui, Se darán cuenta, que en la vida no se puede tener todo…
Gracias a todos por formar parte de nuestras vidas, de leernos, de escucharnos, llorar y reír con nosotras, de dejarnos entrar en las suyas a través de nuestras propias vivencias!

AMOR A TODOS!!!!!