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martes, 7 de agosto de 2012

"¿Dónde estás, Amor?"... Por Elena Savalza


Hay un punto en la vida donde tienes que decidir si avanzas y comienzas a obtener los frutos del terreno que sembraste por años o te debilitas y tiras por la borda todo tu esfuerzo anterior. De pronto, al encontrarte por fin en ese punto, llega de nuevo a tu mente la palabra a la que le dedicas gran parte del tiempo en tu vocabulario y gran espacio dentro de tus páginas escritas, pero de la que comienzas a dudar que conozcas su verdadero significado: AMOR.

Lo admito: he buscado el amor sin saber a ciencia cierta qué es lo que es. El que busca encuentra, sí. Pero de sobra sé que para lograr un objetivo, éste debe ser claro y alcanzable. ¿Cómo encuentras algo que, muy probablemente, ni siquiera conozcas?


Creí encontrarlo una noche cuando, tratando de alcanzar el cielo sin despegar los pies de la tierra, vi sus ojos (¡preciosos!) y su sonrisa. Allí estaba el amor (o se le parecía): mirándome, abrazándome, diciéndome cuánto le gustaba la música que yo disfrutaba. Pero así como lo vi, de pronto cambió de lugar. Después lo reencontré al pie del faro viendo las luces del puerto, mientras nos abrazábamos como si no existiera nada más. Hasta me imaginé que, por un momento, la magia estaba tan cerca de mi que la podía tocar con mis manos y llevarla para siempre en mi corazón...

Algo me dice que sí pudo ser el amor y que probablemente no entendí cómo tenía que haber sido. Sin embargo, habiendo pasado el tiempo, entendí también que la magia verdadera no se puede ocultar, porque lo auténtico siempre sale a la superficie. Si eso era el amor, se manifestará de nuevo en algún momento…

En ocasiones, lo he buscado en madrugadas cálidas de sueños profundos, con el corazón anestesiado para no sentir. También lo he buscado en días fríos, como quien busca un pequeño rayo de luz y calor dentro de la gélida obscuridad.

Muchas veces ha estado dormido, negándose a despertar. Es tan necio que se niega a salir de su escondite, tan miedoso que se resiste a sentir y tan desesperanzado e incrédulo que se niega a confiar. Es más seguro no atender, es más fácil ignorar y seguir durmiendo. Dormido no siente porque dormido sólo sueña, y en sus sueños todo está bien…

Pero estando el amor dormido, de pronto, alguien lo ha despertado golpeando mi puerta. Llega, me abraza, me besa, me acaricia y se mete en mi cama. Me quedo con su olor en mi cuerpo y las huellas de su paso entre mis sábanas. He despertado confundida y sola, sin saber si de verdad estuvo allí o mi imaginación y mis deseos fueron tan poderosos que lo trajeron a mí, como en un deja vu.

He buscado el amor y hasta creo que lo he sentido; odiando que me abrace como sólo él sabe hacerlo y como a mí me fascina. Odiando que la mujer  fuerte que parece que nada necesita, termine sintiéndose tan tranquila y tan segura allí, en los brazos del amor. Odiando sonreír como estúpida cuando se acaba de ir y que la sonrisa no me dure hasta que le vuelva a ver y le vuelva a sentir. He buscado el amor odiando… ¡Qué irónico! ¿No?


Lo he buscado en la quietud de mi habitación, cuando no distingo otro sonido que el del silencio y el de mis pensamientos recorriendo el paso de cada uno de los minutos transcurridos durante el día que terminó. Lo he buscado con mi mente en calma, cuando mis ojos se cierran y parece que no sabré nada más de ese día; cuando lo único que reconozco es la esperanza de que el mañana traerá consigo un nuevo comienzo y, con él, una nueva oportunidad. Cuando nada me distrae, nada me asusta y nada me duele…

He buscado el amor en distintas ciudades creyendo que, quizá, si me muevo sólo un poco, el amor fluirá y llegará hacia mí. Lo he buscado en muchos aromas y en muchos colores, con la esperanza de que tenga una forma, sabor o un perfume conocido.

Sólo por un momento se me ha ocurrido que el amor crezca en los árboles y que dé flores. Que sea semilla y que germine, que sea fruto y que alimente mi cuerpo, que sea una canción o una plegaria y que alimente mi espíritu…

Lo he buscado en diferentes pieles, en muchos brazos y en infinidad de rostros o cuerpos. Es grato creer que en algún momento el amor llegará y se presentará. Me dirá: “mucho gusto, también yo estuve buscándote” y tendrá un nombre conocido. A lo mejor,  lo encontraré bailando y cantando en algún bar o tocando la guitarra, el piano o el saxofón…

He indagado por él con otras gentes y me dicen que cuando lo tenga en frente sabré reconocerlo. También lo he buscado bajo los rayos del sol o entre la nieve del volcán; entre los árboles del bosque, a la orilla de algún río o entre las olas del mar…

Pero a veces he creído que el amor duerme por allí en alguna cama y que yo no he dado con ella todavía. Por eso lo he buscado bajo el amparo de la noche, bajo la penumbra de lo prohibido y entre las sábanas de lo inconcebible, descubriendo que en esos momentos es cuando soy más “yo”: sin maquillaje, sin ropa, sin poses y sin falsas máscaras. Soy yo, en mi expresión más pura y natural, siendo la versión de mí que más me gusta.


Sin embargo hoy, estando aquí, recordando todo el camino que he recorrido para encontrar el amor, de pronto caigo en la cuenta de cuán inútil fue mi búsqueda. Me entero de cuánto tiempo perdí buscándolo en el exterior y cuánto esfuerzo y energía malgasté en vano, intentando buscar afuera lo que debí empezar por buscar dentro de mí. Nunca me dijeron que el amor siempre ha estado en mi interior y que el amor y yo somos lo mismo…

En mi búsqueda del amor, recordé que cuando juegas siempre existirá la posibilidad de perder, sobre todo cuando el juego es de dos y el resultado no depende sólo de ti. Pero también aprendí que el sólo hecho de saber que existe y que en el momento menos pensado volverá a manifestarse, es suficiente para mantener intacta mi fe en él.

He aprendido que es posible que no sepa aún lo que realmente quiero, pero si sé muy bien qué es lo que no quiero. Sé que los dolores son más profundos cuando tienes más años, pero a esta edad ya entendí que no me muero de eso. Al contrario, siempre saldré más sabia y más fuerte. Me preocuparé el día que se me rompa el corazón o que me rompa toda, sin que pueda recoger mis pedazos para armarme de nuevo.

Y entre tanto encuentro y unos cuántos desencuentros, sólo sé que nada sería de mi vida y ningún sentido tendría vivirla, si no preguntara a cada instante: “¿Dónde te encuentras, Amor?”.


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lunes, 9 de abril de 2012

"Es mejor asi..."... Por Elena Savalza

Escrito en una de esas madrugadas en que me amaneció temprano, pensando en que también pudiera llamarse “Consejos para vivir sin mí”…



Pídele al tiempo que regrese...

Tranquilo. No te alarmes, sólo un poco. El tiempo justo como para que hubieses hecho la elección correcta, en su momento. El tiempo necesario como para que tu corazón (y no tu convicción) decidiera lo que era mejor para ti…

Pero si el tiempo no quiere regresar, no te preocupes: sigue con tu farsa y confórmate. Después de todo, es más fácil conformarse que arriesgarse. Quizá moverte ahora te resulte una carga demasiado pesada y no necesites nada más.

No te arrepientas, ya no tiene caso: revolviste el agua y te la tienes que beber así…

Sé cauto. Podría ser que la comodidad de la rutina sea más fácil que el camino de lo incierto que te espera junto a mí…

Mejor sigue así, escudándote en el miedo que te impide ver hacia los lados y viviendo día a día lo que crees que te tocó vivir…

Intenta engañarte, di que no me extrañas y finge que no te duele no estar aquí...

Niega lo que sientes, aunque sepas que a ti mismo no te puedes mentir…

Dile a quien te hable de mí, que no te importa lo que me pase, que ya me olvidaste y que estás mejor así…

Mientras tanto sigue mis pasos a distancia prudente, fingiendo que no debo enterarme y al mismo tiempo, asegurándote de que sepa que siempre estás allí: en nuestras canciones o en nuestras aficiones, pero siempre allí…

Indaga lo que hago y lee lo que escribo. Inventa un nombre sin rostro, si así lo prefieres, pero no dejes que muera nunca tu esperanza de encontrar algo que te indique que aún pienso en ti…

Pasa por la esquina de mi casa, como todos los días, mientras volteas con disimulo para ver si aparezco, en un golpe de suerte que la casualidad tenga para ti…

Visita los lugares que frecuento y, al encontrar mis ojos, dedícales esa mirada que ambos sabemos que entenderé a la perfección. Esa mirada que no le darás a ella, porque sólo es para mí. Yo voltearé la cara, fingiendo no enterarme, mientras veo de soslayo cómo te vas de allí…

Y aléjate de nuevo, tomado de su mano, pero sin atarte por completo a su corazón…

Piensa en mí esa noche, mientras te despides de ella, reprimiendo tus ganas de llamarme y de decirme cuánta falta te hago y lo que darías por (de nuevo) estar aquí...

Y entonces, a la mañana siguiente, con la misma rutina de engaño que tan bien nos ha salido, volvamos a montar nuestra obra de teatro perfecta y a sustituir la vida que hubiésemos podido vivir por esta comedia de perfección y felicidad que ambos decidimos escribir…

Pero descuida, no pasa nada. No diré nada y no haré nada. Recuerda que hace tiempo que te dejé partir…

Me levantaré hoy, tan perfecta como siempre y más sonriente que nunca...

Saldré a la calle confiada y serena, trabajaré con mayor ahínco y no voltearé atrás;  porque sé que en algún momento, las vueltas de la vida nos regresarán a cada uno a nuestro lugar; cuando el “qué dirán” no exista, cuando las máscaras se caigan y cuando no haya nada más qué ocultar…

Sólo pide a Dios que no sea tan tarde, cuando llegue ese día en que la convicción y el miedo dejen respirar al amor y éste desista en su empeño de morir…

Que no sea tarde cuando llegue ese momento precioso, en que conformarse ya no sea una opción y la verdad nos alcance;  porque entonces, sólo entonces, llegará nuestra oportunidad para cambiar las cosas…

Mientras tanto, no hagas nada, no digas nada, sólo espera: es mejor así…



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sábado, 16 de abril de 2011

Decisiones del Corazon!.. Por Wendy Gonzalez

3:33 AM… Aun sigo sin poder dormir, los recuerdos llegan a mi mente y me hacen sollozar mientras trato de borrar tu rostro de mis memorias, tu sonrisa de mis ojos y tus labios de los míos..
Han pasado más de 6 horas y no puedo conciliar lo que está sucediendo, como es que te creí!, como es que cedí!... porque quite la barrera que siempre me había protegido ante todas las tempestades del mundo?, porque le hice caso a mi corazón y no a mi conciencia? Después de todo, mi sexto sentido tenía razón... algo estaba mal dentro del mundo de fantasía que me hacías sumergir, mientras estaba junto a ti!
El dia de hoy, puedo comprender que realmente deseas estar junto a mí, simplemente el universo está conspirando en contra de esto, tú no eres para mí!
Que es lo peor.. que no te esperaba, que no te buscaba, jamás te desee… porque me abrí? Miles de preguntas que no puedo responder aun, que mi cabeza esta tan caliente de la rabia que me hace sentir tu engaño, lo peor de todo es que no te odio, y me siento herida, no por que sienta demasiado, si no porque espere mas de ti.. De tus promesas falsas… de tus castillos de aire..
Siempre he creído en la intervención divina, en ese ser supremo que me da más de lo que puedo creer y recibir, cada noche y cada mañana, pedía que un evento surgiera pronto, el cual definiera esta relación tan increíble, tan perfecta, pues eres lo que siempre había buscado, ese protector implacable que deja cosas al lado para hacerme relevante en sí mismo. Pero esta nunca llego a mi llamado.. Todo seguía su curso, todo seguía siendo genial.
Hoy me dices que me quieres, que perderme esta lejos de lo que buscas, y tus deseos de no lastimarme no funcionaron! Es por eso que jamás entrego lo que soy, me he dado cuenta que soy demasiado vulnerable y frágil, aunque muchos dicen admirarme, y amarme…. Ellos no son tu!
Hoy.. 5:39 AM.. me doy cuenta, que deseo tenerte, egoístamente solo para mi, que deseo compartir todo lo que soy y lo que tengo contigo, que seas parte de mi universo, que seas el primer aliento en la mañana, y la luz de mi ventana, que estés junto a mí en cada momento, pero mis lagunas emocionales, solo son un duelo más.
Necesito encontrar el real equilibrio, tenerte o dejarte ir? Tú dices respetar mi decisión, y no puedo competir con lo que ya hay en ti…
Quizás, debo enfocarme en lo que realmente es mío, e irme al final del mundo a conquistarlo como siempre he deseado… pero sola!
Pero realmente quiero entregarte mis sueños, mis ilusiones, mis proyectos, aprender junto a ti y conocer lo que para mí siempre ha sido un agujero negro, saciar mi sed de todo conocimiento posible, pero junto a ti.

Lo único que puedo perdí hoy, es paridad para decidir…. Una pequeña ayuda, no me seria mal.. Dios... Dame la respuesta!!!!
Así... Como hoy describo por primera vez mi corazón, siendo totalmente transparente, dejando de ser la frívola que siempre fui, Se darán cuenta, que en la vida no se puede tener todo…
Gracias a todos por formar parte de nuestras vidas, de leernos, de escucharnos, llorar y reír con nosotras, de dejarnos entrar en las suyas a través de nuestras propias vivencias!

AMOR A TODOS!!!!!