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sábado, 23 de noviembre de 2013

Yo soy... Por Elena Savalza






Yo soy el que esperas por muchos años, por mucho tiempo, por una eternidad…

Soy el que te imaginas, el que sueñas, el que vives siempre, todos los días y a todas horas aún sin conocer…

Soy el que te recuerda que siempre puedes regresar a casa, no importa qué pase…

Soy el que cuando aparece lo complica todo o simplifica todo, porque así soy yo: simple y complicado al mismo tiempo…

Soy el que, en las noches de luna, te hace voltear al cielo e imaginar que a lo lejos alguien más la está viendo al mismo tiempo que tú. Y le pides al tiempo que regrese, y le pides a Dios que lo cuide, que lo guarde y lo proteja hasta que puedas hacerlo tú…

Soy el que te hace cerrar los ojos y sonreír, repasando por enésima vez en tu memoria el último abrazo, el último beso, las últimas palabras…

Soy el que duele cuando se va, pero que con creces recompensa tu dolor a cada nuevo regreso…

Soy el que, cuando aparezco, traigo conmigo la fe…

Soy el que, ante la inevitable despedida, te hace suplicar “regresa siempre” y “no me olvides”…

Soy el que en los peores momentos te hace mantener la esperanza viva, el que te hace confiar en que siempre habrá un mañana y éste será mejor que hoy…

Soy el que puede traspasar barreras de tiempo y distancia, cuando soy de verdad…

Soy el que muere de frío y de sed, o vive eternamente para saciar tu hambre y dar calor a tu vida…

Soy el que te hace desear lo prohibido y lo difícil…

Soy el que te impulsa a intentar alcanzar el cielo, incluso cuando a veces signifique despegar los pies de la tierra…

Soy el que hace olvidar los malos momentos y magnificar los buenos y gloriosos. Soy el que vuelve selectiva la memoria del corazón…

Soy el que crea y destruye, y soy el que cree y construye…

Soy eso, soy todo, soy mucho, soy más, soy nada…

Sí, me conoces: me llamo AMOR…

En la sala de espera en el Aeropuerto Internacional de Monterrey....

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lunes, 9 de abril de 2012

"Es mejor asi..."... Por Elena Savalza

Escrito en una de esas madrugadas en que me amaneció temprano, pensando en que también pudiera llamarse “Consejos para vivir sin mí”…



Pídele al tiempo que regrese...

Tranquilo. No te alarmes, sólo un poco. El tiempo justo como para que hubieses hecho la elección correcta, en su momento. El tiempo necesario como para que tu corazón (y no tu convicción) decidiera lo que era mejor para ti…

Pero si el tiempo no quiere regresar, no te preocupes: sigue con tu farsa y confórmate. Después de todo, es más fácil conformarse que arriesgarse. Quizá moverte ahora te resulte una carga demasiado pesada y no necesites nada más.

No te arrepientas, ya no tiene caso: revolviste el agua y te la tienes que beber así…

Sé cauto. Podría ser que la comodidad de la rutina sea más fácil que el camino de lo incierto que te espera junto a mí…

Mejor sigue así, escudándote en el miedo que te impide ver hacia los lados y viviendo día a día lo que crees que te tocó vivir…

Intenta engañarte, di que no me extrañas y finge que no te duele no estar aquí...

Niega lo que sientes, aunque sepas que a ti mismo no te puedes mentir…

Dile a quien te hable de mí, que no te importa lo que me pase, que ya me olvidaste y que estás mejor así…

Mientras tanto sigue mis pasos a distancia prudente, fingiendo que no debo enterarme y al mismo tiempo, asegurándote de que sepa que siempre estás allí: en nuestras canciones o en nuestras aficiones, pero siempre allí…

Indaga lo que hago y lee lo que escribo. Inventa un nombre sin rostro, si así lo prefieres, pero no dejes que muera nunca tu esperanza de encontrar algo que te indique que aún pienso en ti…

Pasa por la esquina de mi casa, como todos los días, mientras volteas con disimulo para ver si aparezco, en un golpe de suerte que la casualidad tenga para ti…

Visita los lugares que frecuento y, al encontrar mis ojos, dedícales esa mirada que ambos sabemos que entenderé a la perfección. Esa mirada que no le darás a ella, porque sólo es para mí. Yo voltearé la cara, fingiendo no enterarme, mientras veo de soslayo cómo te vas de allí…

Y aléjate de nuevo, tomado de su mano, pero sin atarte por completo a su corazón…

Piensa en mí esa noche, mientras te despides de ella, reprimiendo tus ganas de llamarme y de decirme cuánta falta te hago y lo que darías por (de nuevo) estar aquí...

Y entonces, a la mañana siguiente, con la misma rutina de engaño que tan bien nos ha salido, volvamos a montar nuestra obra de teatro perfecta y a sustituir la vida que hubiésemos podido vivir por esta comedia de perfección y felicidad que ambos decidimos escribir…

Pero descuida, no pasa nada. No diré nada y no haré nada. Recuerda que hace tiempo que te dejé partir…

Me levantaré hoy, tan perfecta como siempre y más sonriente que nunca...

Saldré a la calle confiada y serena, trabajaré con mayor ahínco y no voltearé atrás;  porque sé que en algún momento, las vueltas de la vida nos regresarán a cada uno a nuestro lugar; cuando el “qué dirán” no exista, cuando las máscaras se caigan y cuando no haya nada más qué ocultar…

Sólo pide a Dios que no sea tan tarde, cuando llegue ese día en que la convicción y el miedo dejen respirar al amor y éste desista en su empeño de morir…

Que no sea tarde cuando llegue ese momento precioso, en que conformarse ya no sea una opción y la verdad nos alcance;  porque entonces, sólo entonces, llegará nuestra oportunidad para cambiar las cosas…

Mientras tanto, no hagas nada, no digas nada, sólo espera: es mejor así…



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viernes, 23 de marzo de 2012

"Espero"... Por Elena Savalza

Escrito en una Sala de Espera, uno de estos días, mientras esperaba regresar a mi lugar…



¿En qué momento me convencí de que ya no debía esperarte?

No lo sé…

Quizá sólo fue que esperé tanto de ti, que un día, a mi misma, me supliqué ya no esperar nada más…

Espero que mis labios nunca más esperen tus besos…

Espero que mis ojos no vuelvan a desear mirarse en los tuyos, ni siquiera para comprobar que en esos ojos ya no hay nada qué esperar…

Espero que mi cuerpo ya no espere a tu cuerpo, en esas madrugadas en las que esperaba tu llamada, para verte una vez más…

Espero que mi corazón entienda cuán cansada estoy de esperarte y no me reproche nunca que te haya dejado de esperar…

Espero que la imagen de tu rostro no irrumpa de nuevo ni en mis sueños, ni en mis recuerdos, ni en mis deseos; y que éstos, no me traicionen nunca más…

Espero que tu ausencia le dé a tu presencia un significado en mi vida y que todos los “¿por qué a mí?” no vuelvan (¡nunca más!), en mi cabeza, a resonar…

Espero no extrañarte cuando ya no te espere…

Espero que, mientras espero en esta sala de espera (cualquier cosa que sea lo que espere), no me canse de esperar…

Espero que tengas lo que necesitas, aunque no sea lo que esperes...

Pero lo que más espero es que, esperar ya no esperarte, sea lo último que, de tí, vuelva a esperar…

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miércoles, 13 de julio de 2011

Te extraño... por Black Cardona


Te extraño como el alma extraña al cuerpo,
te extraño como a mi propio aliento,
Me haces tanta falta aquí a mi lado;
que el simple hecho de pensarte
es casi tan constante, que loco estoy de amarte.

Es ya una necesidad, algo enfermizo sin duda;
pero aún así estoy contento,
porque en esta enfermedad tú eres mi única cura.

Te extraño, no puedo negarlo;
sería como negar mi existencia,
y eso es tan absurdo, como no nombrarte cada día.

Consciente estoy, de que estamos separados,
por esta distancia mundana que en metros se mide,
mas para el amor se rinde,
y tú y yo estamos juntos toda la vida.

Como un cordón umbilical,
por el cual nos alimentamos,
y somos tan felices que no queremos separarnos;
Así estaremos, mi vida, juntos por siempre jamás,
en el sueño más profundo,
en lo más infinito del cielo y el mar...

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viernes, 1 de julio de 2011

Sólo soy un juguete... Por Black Cardona

Sólo soy tu Juguete...
Un juguete que aprendió a quererte como nunca nadie lo hará.
Una cosa que usas y tiras cuando ya no te sirve más, algo que tomas y dejas a tu antojo de desprecio; eso que te gusta tener cerca si te conviene y lejos si los demás se dan cuenta que sientes algo por mi,
Ese idiota que te da el corazón sin esperar nada mas que un te quiero a cambio...

El tiempo es incierto, los sueños se diluyen, tu recuerdo se vuelve eterno,
Tu toque se petrifica, el alma se vuelve insana, las ideas se justifican, los tiempos se hacen agua, los cielos se momifican…  pero siempre eres constante como gota inerte de misticismo, que cae fuerte en cada sismo y a mí ser derrumba en vida.

*Pintura de Roberto López López

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lunes, 6 de junio de 2011

Si me voy antes que tú... Anónimo


Si me voy antes que tú, no llores por mi ausencia; alégrate por todo lo que hemos amado juntos.

No me busques entre lo muertos, en donde nunca estuvimos; encuéntrame en todas aquellas cosas que no habrían existido si tú y yo no nos hubiésemos conocido.

Yo estaré a tu lado, sin duda alguna, en todo lo que hayamos creado juntos: en el sudor compartido tanto en el trabajo como en el placer y en las lágrimas que intercambiamos.

Y en todos aquellos que pasaron a nuestro lado y que, irremediablemente, recibieron algo de nosotros, y llevan incorporado -sin ellos ni nosotros notarlo- algo de ti y algo de mí.

También nuestros fracasos, nuestra indolencia y nuestros pecados serán testigos permanentes de que estuvimos vivos y no fuimos ángeles, sino humanos.


No te ates a los recuerdos ni a los objetos, porque dondequiera que mires que hayamos estado, con quienquiera que hables que nos conociese, allá habrá algo mío. Aquello sería distinto, pero indudablemente distinto, si no hubiésemos aceptado vivir juntos nuestro amor durante tantos años; el mundo estará ya siempre salpicado de nosotros.


No llores mi ausencia, porque sólo te faltará mi palabra nueva y mi calor de ese momento. Llora, si quieres, porque el cuerpo se llena de lágrimas ante todo aquello que es más grande que él, que no es capaz de comprender, pero que entiende como algo grandioso, porque cuando la lengua no es capaz de expresar una emoción, ya sólo pueden hablar los ojos.



Así, con esa esperanza, deberás continuar dejando tu huella, para que, cuando tu muerte nos vuelva a dar la misma voz, cuando nuestro próximo abrazo nos incorpore ya sin ruptura a la Única Creación, muchos puedan decir de nosotros: si no se hubiesen amado tanto, el mundo estaría más triste.

martes, 31 de mayo de 2011

MUJER... Por Black Cardona



Mujer,Tu que eres lo más bello y aterrador de las creaciones,
que das vida y matas en un instante,
creas sueños e ilusiones,
das amor y desamor...


 Tú que llevas seres en tu vientre,
 que llevas penas en el corazon...

 Mujer de mis más bellos sueños y fantasias,
 de formas curvilineas y momentos etereos...

 Que vives luchando cada día;
 Tú y solo tú eres lo mejor del mundo.

 Porque de una mujer venimos y a la madre tierra regresamos
...

lunes, 30 de mayo de 2011

Sublime Sentimiento... Por Black Cardona

SUBLIME SENTIMIENTO


Porque todo nace de tus caricias que queman mis sentidos,
que dan esa dosis de fantasía tan elocuente en cada toque,
y hacen que quede prendido al olor de tu dulce piel afrodisíaca…

De esa mirada tuya que me hechiza con poder inigualable,
de tu cuerpo que tiene la forma perfecta de mis deseos mas obscuros,
Porque en tus labios encuentro la cantidad de lujuria exacta,
que me condena en el sentimiento más sublime de pasión y desenfreno…

Justo cuando surco con mis manos esas olas de tu cabellera radiante,
cuando erizas mi piel con tus besos fríos y calculadores,
inyectando ese veneno que provoca esa agonía de extrañarte…

De esta unión celestial que provocan tus abrazos,
que me invitan a poseerte con la ferocidad de un depredador carnívoro,
Y llenarme del elixir a fruta exótica de tus lugares mas recónditos e inexplorados;
justo en el oasis de tu vientre donde todo nace y muere en un instante…

Mordisqueando cada uno de tus muslos acaramelados,
viajando por la inmensidad de tu ser donde cada beso es un pequeño paraíso;
Hasta que tu boca emana un aliento que me incita a continuar…

Llegando al punto donde tu ser toca la faz de esta tierra,
y saber que eres el anhelo de mi diminuta existencia;
Donde nada es comparable ante el candor de tu presencia
que me eleva, que me llena, que me excita, que me aterra…

Porque de tus palabras se alimenta mi alma testaruda,
que se niega a no tenerte, a estar sin tu amor y tu ternura;
Justo como esas noches de sueños en tus brazos,
para despertar y descubrir este amor exacerbado…

Porque sin ti no hay futuro ni sentido en el pasado,
porque tú y solo tú tienes el poder de esta ironía;
De “te quiero’s” sin palabras, de miradas lascivas…

Tú y solo tú llenas mi alegría cotidiana,
donde lo inesperado se vuelve repetible, lo imposible es alcanzable;
Donde mis sueños tienen alas y se elevan a si mismos,
donde mis sentimientos se renuevan y reencarnan por si solos…

Tú y solo tú, no hay más sin duda.
Donde con palabras trato que entiendas mi blasfemia;
de vivir enamorado de tu sombra, de tu esencia…

Zyanya Om Teteo Temacalis KS Nochipa

miércoles, 4 de mayo de 2011

Yo quiero... Poema de Josefina Vázquez Mota (Dios Mío: Házme Viuda por favor)

Yo quiero

Yo quiero ser una mujer consciente del privilegio de la vida, yo quiero ser alguien, para responder con ello a los talentos que Dios me ha regalado.

Yo quiero ser feliz siendo yo misma, conforme a mi vocación y a mis sueños.

Yo quiero tener el coraje de ser libre para elegir mis caminos, vencer mis temores y asumir las consecuencias de mis actos.

Yo quiero tener alegría para reír, para construir mi camino a la felicidad, para sentir la energía de vivir intensamente.

Yo quiero tener éxitos, pero también fracasos que me recuerden mi condición humana, la grandeza de Dios y el peligro de la soberbia.

Yo quiero sentir, ser completa, amarme, reconocer que soy única, irrepetible e irreemplazable, que valgo porque han depositado en mí una chispa divina y soy polvo de estrellas.

Yo quiero cobrar conciencia de que nadie puede lastimarme a menos que yo lo permita.

Yo quiero ser luz para mi pareja, mi familia y mis hijos, porque así les ayudaré a crecer sin miedos y con responsabilidad.

Yo quiero dejar de ser víctima para recobrar la capacidad de autogobernarme.

Yo quiero querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo, incansablemente.

Yo quiero recordar el pasado, pero no vivir en el ayer, quiero soñar en el futuro, sin despreciar el presente, sabiendo que lo único seguro es el hoy, el aquí y el ahora.

Yo quiero perdonarme mis errores, mis culpas, mis caídas y viajar más ligera de equipaje.

Yo quiero renacer a cada día, decir sí a la aventura de la vida y del amor.

Yo quiero trascender por mis silencios, por mis palabras, por mi hacer y mi sentir.

Yo quiero sentir a Dios que vive en mí y agradecerle su infinita paciencia para esperarme, su entrega incondicional y su presencia, aunque a mí en ocasiones se me olvide agradecerle el que me haya elegido mujer.

Yo quiero ser una vividora de la vida, ser capaz de disfrutar la belleza y descubrirla o construirla donde está escondida, disfrutar la risa, pero también el llanto.


Yo quiero dejar de sobrevivir y atreverme a supervivir.

Yo quiero construir mil estrellas en el infinito y tener el valor de ir a alcanzarlas.

Yo quiero ser mujer completa, no sustituto, menos objeto, saber querer, saber decir sí, pero también no.


Yo quiero repetirme a diario:

¡Qué suerte he tenido de nacer!
¡Qué suerte tengo de estar aquí!
¡Qué suerte de SER MUJER!

viernes, 29 de abril de 2011

"Mis metas"... Por Elena Savalza

Hola a tod@s, espero que estén list@s para un nuevo día de trabajo, familia, vacaciones o qué sé yo…
Después de reconocer a mi último monstruo, me estoy tomando un break para reflexionar sobre él, pero la realidad, es que me han pasado muchas cosas buenas en estos días. Sin embargo, en cuestión trabajo ha sido una semana particularmente difícil, por lo que mi mente ha estado concentrada en esto y realmente no me ha dado tanto tiempo de escribir como quisiera, porque he llegado a mi casa con la cabeza en cualquier lado menos aquí.
Les cuento que, además, un buen amigo me ha estado impulsando para escribir sobre otros temas en el ámbito profesional, por lo cual mi concentración como “escritora” ha estado enfocada en esto. Ya pronto les estaré contando de esta nueva aventura.
Sin embargo, para no dejar de alimentar mi cabecita con cosas buenas y cumpliendo con el sagrado deber que adquirí desde que escribo para ustedes, el de “compartir”, les comparto este poema de Virginia Satir, que se titula Mis Metas, que espero les guste tanto como a mí …
Gracias por seguirnos leyendo y los dejo con Virginia Satir…


Mis Metas
“Quiero amarte sin aferrarme,
Apreciarte sin juzgarte,
Unirme a ti sin invadirte,
Invitarte sin exigirte,
Dejarte sin sentirme culpable
Y ayudarte sin ofenderte.
Si puedo obtener de ti el mismo trato,
Podremos conocernos verdaderamente
Y enriquecernos mutuamente…”

jueves, 14 de abril de 2011

"Cuando ya no piense en tí"... Por Elena Savalza

El día de hoy me atreví a mostrarles, algo que escribí hace algunos días en mi debut como poeta...

Cuando ya no piense en ti, dejaré de pedirle a Dios una sola oportunidad para volver a hablar contigo. Tampoco pediré resignación, aceptación, serenidad ni paciencia… porque nada turbará mi corazón…
Cuando ya no piense en ti, ya no recordaré tu sonrisa, ni tus labios gruesos al besar los míos…
No recordaré tus manos, ni tu piel bronceada, tampoco tus ojos mirándome fijamente, ni tu semblante serio…
Verte por casualidad no hará a mi corazón dar un vuelco, porque ya no latirá por ti…
Cuando ya no piense en ti, no sentiré un hueco en el estómago al verte entrar en las mañanas, tan cerca y al mismo tiempo, tan lejos de mí. No sentiré nunca más, la necesidad de hablarte ni de ver tus fotos una y mil veces, porque tu imagen quedará borrada de mis recuerdos para siempre…
Cuando ya no piense en ti, no repasaré más en mi mente nuestras palabras tratando de encontrar en ellas la razón por la cual ya no estás aquí…
Cuando ya no piense en ti, no buscaré desesperadamente un motivo para odiarte, porque simplemente, odiar no será necesario para olvidar… y porque sé, que el resentimiento puede atarnos más que el mismo amor…
No buscaré tampoco, la respuesta a las millones de preguntas que dejaste cuando te fuiste de mí. Me conformaré con saber que estuvimos juntos tanto tiempo como Dios nos lo permitió a los dos…
Cuando ya no piense en ti, dejaré de imaginar lo que deseé que fuera y lo que no pudo ser. Entonces, habré aceptado que el destino se mueve como Dios quiere y no como yo quiera. Habré asumido que quizá, tú no formabas parte de mi historia y te habré dejado ir…
Cuando ya no piense en ti, habré descubierto cuál fue tu misión en mi vida y habré aprendido la lección que Dios quiso transmitirme a través de ti…
No visitaré la playa donde me enamoré de ti, donde te escuché cantar… no, por lo menos, para tratar de encontrar tu recuerdo entre el ruido de las olas, bajo la luz de la luna y las estrellas brillar. Y no lo haré más, porque simplemente, tu recuerdo ya no me hará falta…
Cuando ya no piense en ti, no recordaré tus labios gruesos besando lenta y apasionadamente los míos. No cerraré los ojos y no te sentiré más…
No trataré de encontrar en mi ropa el perfume de tu cuerpo que dejaste impregnado en el mío al abrazarme, ni trataré de estar de nuevo en el lugar exacto donde nos besamos por primera vez…
Ya no te imaginaré en mi cuarto, en las noches de amor y de pasión que ya jamás tendremos…
Cuando ya no piense en ti, quizá no me busques más… pero no importará, porque yo ya no pensaré en ti…
No me dará miedo ir a algún lugar y encontrarte con otra. No intentaré salir a la calle y caminar sobre tus pasos, solamente para intentar volver a verte…
Simplemente, el mundo que pusiste de cabeza en tan poco tiempo, volverá a girar en el eje normal… y los planetas no tendrán de nuevo peligro de volver a chocar.
Cuando ya no piense en ti; mi cabeza, mi corazón, mis labios y todo mi cuerpo dejarán de extrañarte…
Cuando ya no piense en ti, quizá me busques de nuevo… pero ya no te esperaré. Porque al no pensar en ti, será como si nunca hubieras existido…
Si un día, cuando ya no piense en ti, llego a encontrarte por casualidad, no me desvaneceré ni enrojecerán mis mejillas. Te sonreiré, te saludaré como quien saluda a un amigo querido… y seguiré mi camino sin voltear hacia atrás y sin volver a pensar en ti…
Porque nos unió todo y no nos unió nada, así que al soltarte una vez ya no tendré que soltarte más…
Hoy, solamente me pregunto cuánto tiempo falta para que  ya no piense más en ti…

jueves, 10 de marzo de 2011

"ESPERO CURARME DE TI"... Por Elena Savalza

Hoy me siento especialmente bien. Si ustedes vivieran en Manzanillo, entenderían que es un desperdicio sentirse mal en este lugar.
Para regresar a casa después de trabajar, normalmente debo circular por la Autopista desde el puente de Minatitlán, hasta el entronque para entrar a Salagua. Si volteo a la izquierda, alcanzo a ver la ciudad y la playa desde “La Audiencia” hasta el Puerto Interior. Justo en ese tramo, las puestas de sol son hermosas, con sus colores naranjas entre las palmeras. Ese ambiente,  me hace ponerme poética...
Poniéndome a recordar Sapos y Príncipes, pienso en un poema de Jaime Sabines que se llama Espero Curarme de ti…
“Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque
las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.


Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?, "se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo.
Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura
. No
sirve, es cierto.
Sólo quiero una semana para
entender las cosas.
Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.”
¡Uff!... ¿Qué tal,  eh?... ¿Les gusta?... ¡A mí, me encanta!...
Algo que, sin duda alguna, le debo al Sapo Sin Nombre, es el haber fomentado en mí el amor por la literatura hispanoamericana. Recuerdo que juntos recordábamos algunas veces a García Márquez, Vargas Llosa, Benedetti, Borges, Neruda o Sabines… Quizá fue una de las cosas que más nos unió en su momento. Al grado que tengo por allí en mi “baúl de recuerdos” tres prosas de su inspiración escritas para mí. Ha sido uno de los mejores regalos que ningún Sapo me ha dado, sin temor a equivocarme.
Pero bien, volviendo al poema de Sabines, notarán que estoy subrayando algunas partes del texto. Sobre estas partes quiero reflexionar con ustedes, porque creo que la poesía, además de bella, puede dejarnos mucha enseñanza:
  1. Espero curarme de ti: ¡Wow!, desde el título, nos está sugiriendo el “amor” como enfermedad, puesto que requiere una cura. Pongo entre comillas la palabra amor, porque tengo la firme convicción de que el amor se construye y debe ser recíproco, si no, no podemos llamarlo amor. Del amor, absolutamente ningún ser humano debe ser curado, al contrario, puede ser que el amor sea una de las mejores medicinas que se conozcan pues sus efectos son benéficos a la salud. De lo que sí nos debemos curar, sin embargo, es de la obsesión que produce el querer tener con nosotros a un Sapo que ya se quiso ir. Cuando amamos a alguien, no le hacemos daño. Incluso, podemos amar a alguien sin pedirle permiso, sin decirle siquiera. Lo que verdaderamente daña a otros y a nosotras mismas, es la obsesión por retener a alguien que ya no quiere estar con nosotros, es aquí donde la presión se convierte en falta de respeto. Recuerden: “el único amor que conservas es el que tú das”.
  2. Me receto tiempo, abstinencia y soledad: Esta parte me encanta, porque denota la paciencia que debemos tener con nosotras mismas, para “curarnos” de esa enfermedad causada por el amor unilateral o no correspondido del Sapo en cuestión, al aplicarnos el remedio llamado TIEMPO. El tiempo, de verdad, lo sana todo… Pero además, esta parte destruye la teoría de que “un sapo saca a otro sapo”. Para estar al 100% en una relación, debes estar primero bien contigo misma. Y perdón, pero ninguna de nosotras quedamos en óptimas condiciones después de pasar por un truene con un Sapo, incluso si nosotras mismas nos deshicimos de él.
  3. Las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada: Además de romántica, creo que tiene mucho de verdad. Muchas veces quieres decirle 30,000 cosas al Sapo antes de dejarlo ir, algunas buenas y otras malas. Seguramente, de las malas te vas a arrepentir tarde o temprano; y las buenas, pudieran ser no recibidas con agrado e incluso faltarle al respeto, puesto que el que tú las sientas, no implica que también él las sienta. Así que mejor, si ya no tienes nada que hacer con ese Sapo, evita cualquier tipo de comunicación con él, por muy poética y amorosa que ésta sea.
  4. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura: Obviamente, nos estamos refiriendo al “amor” que sentimos por el Sapo en cuestión, pero más que nada, nos referimos a “soltar al Sapo”. Cuando reconocemos nuestro sentir con respecto a la situación que estamos viviendo justo en el momento con el Sapo, tenemos la fortaleza suficiente para “entregársela” (a él o a Dios), porque definitivamente a nosotros no nos servirá. Esto implica la acción de desprendernos emocionalmente del Sapo en cuestión.
  5. Sólo quiero una semana más para entender las cosas: Bien, es muy poco probable que en una semana entendamos por qué el Sapo se tuvo que ir, por qué no quiso ser nuestro Príncipe. O quizá lo entendamos, pero nos neguemos a aceptarlo. En esta parte, independientemente del tiempo, el autor nos habla de la necesidad de quedar en paz con nosotras. Sin importar si entendemos las razones por las cuales el Sapo en cuestión se fue, existe aquí la esperanza de que en algún momento, comprenderemos que fue para nuestro bien. Recuerda: “Si es para bien, será; si no, te espera algo mejor porque así funciona la voluntad divina”.
  6. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar en un panteón: Sin duda alguna, estas líneas definen exactamente la devastación que se siente después de que, por cualquier razón que haya sido, el sapo se fue. En entradas anteriores, hablábamos de la importancia de no negar nuestro sentir con respecto al Sapo.  Siempre, independientemente de lo mal que nos podamos sentir en algún momento, “esto, también pasará”.
Esta fue mi contribución al fomento de la cultura y la sanación de nuestras emociones. Espero que les haya gustado y mil gracias por seguirnos leyendo.